MI MUJER ME CONVIRTIO EN VOYEUR
Les escribo otra vez, a
petición de algunos lectores, y me agrada mucho de verdad que nos
hayan escrito, y mi esposo otra ves asume el papel de editor. Me han
acusado de ser mujer propia y casta y de pasar a ser una puta
golosa. La verdad, creo, nunca fui casta, y siempre fui una golosa.
Una de mis amigas me confesó que, ella es más o menos de mi edad, de
pronto, de buenas a primeras, sus hormonas empezaron a correr al
doble. Para su fortuna, su esposo tiene lo suficiente para
mantenerla satisfecha. Me pregunto si las mujeres de mi edad (ando
por los treinta y tantos) de pronto se nos despierta el apetito
sexual. Para ella y para mi, ciertamente fue el caso. Después de dos
niños y de haberme privado durante mis años de entre los veinte y
treinta, creo lo tengo merecido. ¿Habrá otras mujeres como yo por
ahí? ¿O soy una aberración de la naturaleza?
Chicas…. Necesito su apoyo….
No lo quiero decir de esta manera, pero no
tengo otras palabras para describirme, y sin más, les diré que me
gustan los hombres, o sea, dice mi esposo, soy una puta. Por
fortuna, mi esposo es muy comprensivo.
Sigo trabajando y sigo dedicada a mis hijos,
igual que antes, pero ahora siempre traigo mi sexo mojado y siempre
con ganas de follar. Mi marido sigue viajando y me las arreglo para
verme con alguien durante la semana. Claro, cuando mi esposo
regresa, le platico los detalles y terminamos follando como locos.
Ayer empecé con otra de esas citas, esta vez
con Mark. Mark es un joven de veinticinco años, apuesto, muy
refinado y con un cuerpo de verdad sensacional. Es tan alto como mi
marido de muy buen ver, por ahí supe que un par de chicas se lo
disputan, por mi que se quede con la que el quiera, a su edad, tiene
mas que suficiente para las dos y para mi también. Me habló por
teléfono como a eso de las diez de la mañana para decirme que estaba
solo. Acababa yo de ducharme y me vestí solo con minifalda y blusa,
sin ropa interior, tal y como le gusta a mi esposo. Cuando llegué a
su apartamento, la única prenda en su cuerpo era un arete en su
oreja izquierda. Sensacional.
Me abrazó besándome corriendo sus manos bajo
mi mini, apretando mis nalgas. Mientras me mantenía ocupada
corriendo mis manos por su espalda y su culo. ¡Dios que culo! Sin
poder contenerme me lo empujé para poder coger su polla y ponerme de
rodillas frente a el. Mark no la tiene ni muy larga ni tampoco muy
gruesa, normal, pero tiene una energía salvaje. Empecé por lo que
les gusta a los hombres, me metí todo lo que pude de su casi erecta
polla en boca y se la chupé como si fuera la última verga en el
mundo. En poco tiempo se puso dura y me pareció que hasta mas
grande. Se apoyaba recargado hacia atrás sobre su mesa con las manos
mientras me dejaba que le hiciera lo que yo quisiera. Dice mi esposo
que soy una golosa chupando, la verdad una polla en la boca me hace
sentir putísima. Después de unos minutos de jalarle la verga con una
mano, apretarle las bolas con la otra, mientras entraba y salía por
entre mis labios, sentí cuando se chorreaba y apreté el paso.
Segundos después me inundo de leche y me tragué todo lo que pude.
Algo se me escapó pero da igual, limpié lo que pude con su polla y
luego se la limpié con mi lengua.
Mark se compuso, me levantó en sus brazos y me
beso en los labios. Estoy segura que pudo probar su semen en mi
boca, cuando mi marido me besa así me dice que el aliento me huele a
polla, por lo regular es la de algún amante y lo vuelve loco. Mark
me llevó a su sofá y me devolvió el favor. Hundió su cabeza entre
mis piernas y me lamió la raja llevándome a las nubes. Me produjo un
orgasmo intenso, y el cabrón no paraba de comerme. Una mano estaba
bajo mis nalgas, jugando con mis hoyitos y la otra jugando con mis
pezones. El orgasmo me llegó en oleadas, una tras otra y no paraban.
Instintivamente quise quitármelo de encima jalándole los pelos. El
por fin cedió y me dejó que me diera la vuelta, cerrando mis
piernas. Jadeante, por fin me repuse, abrí los ojos y vi a Mark
sonriéndose de pie al lado del sofá. Su polla otra vez erecta. La
tomé otra vez en mis manos y le di un par de lamidas y chupadas,
luego le dije que me la metiera. Obediente, se puso entre mis
piernas, y al mismo tiempo que me besaba me penetró. Despacio,
siempre despacio, como le gusta, para desesperarme. Y claro, eso me
tiene gritándole que me folle. Cuando por fin se apura estoy al
borde otra vez y me hace chorrear, cuando menos dos veces mas antes
que el terminara.
La sesión duró unos quince minutos, el arriba,
yo abajo, y me había puesto eufórica, ida, y con mi sexo empapado de
mis flujos y con su lefa. Luego sonó el teléfono, era una de sus
chicas que lo venía visitar. Me levanté, me puse mis dos prendas y
salí a la calle, fingiendo enojo. De haberse fijado alguien, se
hubieran dado cuenta de la lefa escurriéndose por mis piernas. Me
senté en mi coche tratando de limpiar un poco el desastre en el
asiento, cuando vi a la chica entrar al apartamento, muy bonita,
espero se divierta tanto como yo. Mmmm…… De verdad que si me
divertí. Pero después de conducir un rato, me di cuenta que quería
mas.
Pero en ese momento no tenía a nadie
disponible, ni siquiera el cabrón de Kevin. Me resigné y me fui a
comer a mi restaurante favorito. El sexo despierta el apetito.
Mi lugar favorito es un restaurante que se
jacta de ser Tex-Mex. La comida tiene buena sazón y es bastante
concurrido, tiene mucho ambiente.
La gente espera en fila para llegar a la caja,
donde se ordena, luego se sienta, después de unos minutos sale el
mesero y llama tu nombre, levantas la mano y te sirven, típica
eficiencia americana. Mientras estaba en una fila me di cuenta de
dos chicos espiándome. Mas obvios y mas flagrantes no pudieron haber
sido. Pensaron que no me daba cuenta, pero yo era la única mujer en
mi fila. Después de pedir me di la vuelta y el par seguían con cara
de bobos. Me acerqué a ellos y con una sonrisa pícara les dije en
voz baja que ya podían cerrar la boca y limpiarse las babas. Los dos
se sorprendieron y se sonrojaron sin poder decir nada. Estuvieron
ahí parados sin voltear a verme, aún cuando se sentaron a comer me
evitaron, pensé que todo era muy gracioso. Pero de que no estaban a
gusto, era bastante evidente. Salí del local cuando terminé y caminé
a mi coche, uno de ellos me siguió. Se quiso disculpar por lo
sucedido y para decirme que era muy bella y que para reparar daños
me invitaba a cenar. Tiene agallas el chico, pensé, y no está nada
mal. Le dije que me gustó porque me hizo sentir todavía atractiva y
lo tomaría como un cumplido. ¿Entonces que me dices de ir a cenar?
Cariño, que puedes hacer con una mujer como yo, tengo más de
treinta. Se quedó boquiabierto y me dijo que me veía mas joven,
mucho mas joven, eres un adulador irremediable, y para su sorpresa
le di mi número de celular, o móvil.
Le hablé a mi marido inmediatamente, como
siempre, tuve que dejar mensaje. Le dije que había follado con Mark
y que luego le daba detalles, quiero ligarme a un chico joven y
tienes suerte de no estar aquí por que te dejaría seco. Te amo.
El chico me habló mas tarde y quedamos a las
siete y media. A las seis y media me habló Mark disculpándose y que
por favor lo fuera a ver. Acepté fingiendo enojo, hay que mantener
la fachada de dignidad, y llegué de nuevo a su apartamento las
siete. A las siete y quince se estaba chorreando en mi boca otra
vez, y cinco minutos después estaba en camino a mi cita con el
chico. Llegué a las ocho y diez. Iba vestida otra vez de minifalda y
blusa, y como siempre, sin ropa interior. Me pareció muy refinado y
mucho más guapo de lo que había visto al medio día. Me preguntó si
tenía compromisos. Le dije que si, que estaba casada. Loa desilusión
fue muy evidente pero le dije estaba muy insatisfecha. No hay razón
para contarle las cosas como son, además, un poco de intriga siempre
ayuda. Para no hacer las cosas largas, terminamos en un hotel. Para
su edad, como era de esperarse, tiene el cuerpo en magnífica
condición. Mi nuevo amante compensó su falta de finura con su
energía. Se chorreó varias veces, la primera en mi boca, por
supuesto, y las demás en mi sexo, pero antes, le tuve que decir que
a nosotras las putitas nos gusta que nos pasen la lengua por la
rajita. Con tan buena fortuna que aprendió rápido, y luego me dejó
un poco adolorida ahí abajo de tanta follada. Pero estaba decidida a
seguir mientras a el se le parara. Por fin, a eso de las dos de la
mañana, pidió tregua. A la mañana siguiente nos duchamos juntos, le
di otra chupada bajo el chorro de agua y luego follamos otra vez en
la cama.
Nos dimos cita dos días después, cuando llegué
al hotel, lo vi en el aparcadero. Me abrazó efusivo, me besó y luego
sus manos volaron sobre mi cuerpo de arriba abajo. Me levantó la
falda y apretó mi culo, comentando algo sobre mi falta de bragas.
Estaba otra vez yo empapada, me estaba magreando en el aparcadero,
la falda levantada dejándome desnuda de la cintura para abajo, y mis
senos también casi al descubierto. (Cuando le conté a mi marido, se
puso durísimo, desafortunadamente estaba reglando cuando regresó,
pero se la chupé varias veces ese día)
Mi nuevo amante me llevó por fin al cuarto y
me folló toda la noche. En varias posiciones, se chorreaba y luego
se ponía duro casi de inmediato, al paso de las horas, me la tenía
que poner en la boca para que se empalmara. Otra vez duramos hasta
la una o dos de la mañana.
Se me hizo curioso que durante dos semanas
estuvimos viéndonos y no fue hasta cuando llegó mi marido que le
pregunté como se llama, se llama Sergio, y piensa que mi esposo no
se da cuenta, y mi marido, quiere de alguna manera grabarme y si es
posible, verme con el. Ese es el plan para mi siguiente encuentro.
Aclaro que mi vida descuidada empezó hace un
par de años, desde aquel día que fui sorprendida in fraganti por mi
marido. Desde entonces han pasado varias cosas y las que he escrito
en TR son solo unas cuantas. En esta cuarta parte relato lo último
sucedido. Para cuando lean esto, mi relación ‘prohibida’ con Sergio
llevará poco más de dos meses. A Mark, tengo como tres semanas que
no lo veo. Si lo viera me acostaría con el, por supuesto. Tengo
otros por ahí, pero las cosas de la vida, casi no los veo, ni
siquiera a Kevin. Pero el prospecto de conocer hombres siempre está
ahí, y por supuesto, mi marido, que me apoya en todo lo que hago.
Gracias por leer, y no paren de mandar emails
lmentx@yahoo.com